Uso de la energía solar: El gran desconocido de América Latina

Hablar de América Latina, independientemente desde dónde se lo mire, es hablar de uno de los continentes donde “el sol despierta con intensidad a cada mañana”. Y es que se trata de una de las regiones donde la irradiación solar es más intensa, teniendo picos de días soleados en comparación con los demás continentes del globo terráqueo.

No obstante, el uso de la energía solar en América Latina forma parte de propuestas populistas –nunca concretadas- o de estudiantes innovadores cuyas ideas terminan en gavetas de despachos de gobierno. Sí, nunca ejecutadas.

Pero, de hacerlo, ¿qué implicaría el uso de la energía solar en América Latina?

Ejemplos claros de la región

Para hablar de la energía solar y de su impacto, debemos tomar a los países latinos que lideran los índices de producción, de PIB a nivel global, y de innovación tecnológica.

Por ello, naciones como Chile, Argentina, Brasil y México resultan idóneos para la ejemplificación.

En todos los ejemplos, estamos haciendo referencia a economías con una planificación estricta en cuanto a la exportación de materias primas, y la consolidación de empresas manufactureras. En otros casos, se hace referencia a países donde la inversión empresas tecnológicas ha sido monumental.

Por eso, analizar el impacto de las energías solares en estos países es la forma más clara de reconocer que la energía solar es, en Latinoamérica, una gran desconocida.

Abaratamiento de costes

Según un estudio realizado por el medio especializado en economía, Bloomberg, el uso de energía solar bajaría hasta un 60% los costes relacionados a la energía eléctrica, en comparación.

Y, si tenemos en cuenta que en los países mencionados, gran parte de la producción demanda altas cantidades de energía eléctrica (producida casi siempre por la quema de combustibles fósiles), el uso de la energía solar representaría un ahorro sustancial, tanto a nivel financiero para las empresas y los gobiernos, como a nivel medioambiental, donde todos saldríamos beneficiados tremendamente.

El desconocimiento del funcionamiento de los modelos de negocio asociados a la energía solar sigue siendo el motivo más claro de la no inversión en esta materia, en América Latina. Países con geografías óptimas para ello, como México, Panamá, Brasil, Chile o Venezuela, poco o nada han invertido en este sentido, y siguen padeciendo las normas de la naturaleza (por sequías que afectan a sus embalses hidroeléctricos) o del mercado (con la subida y bajada de los precios de los combustibles fósiles).